Una noche te tuve solo para mí
Cada sorbo de ti en ese cuarto
Fue la única compañía de nocturno traficante
Mientras mis dedos recorrían los bordes de tu boca
Buscando ellos también tu dulce sabor de cuerpo maduro…
Ese cuerpo que humedecía los labios de un melancólico olvidado
Y tú, junto a la bufanda de media noche
Fueron el pasaje al calido sueño
Que esperaba a mi repentina muerte de madrugada siniestra…
Y cada gota de sabor en la boca del amante perdido
Fue tu negra mirada penetrante
Que confundías tras el paso a aquel viajero
Con tu aroma engañoso y elegante…
Cada vez que te toque con mis labios
Fue la última vez que no he dormido tras tu ausencia
Pero te sigo deseando cada día por las noches
Y ha donde valla te seguiré buscando
Como un eterno enamorado por tu suave piel
Contra esta lengua sedienta de ese quizás amargo calor
Un calor que es solo tuyo…
lunes, 26 de abril de 2010
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